Displasia de Cadera
 
La displasia de cadera es una alteración frecuente en la articulación de la cadera de los perros, definida de modo sencillo es una subluxación (laxitud, inestabilidad) de la cabeza del fémur en relación con el acetábulo. Su principal desarrollo tiene lugar dentro de los primeros seis meses de vida.
 
    Es una afección hereditaria y no congénita: el perro nace con las caderas totalmente normales y bajo factores ambientales, alimentarios, exceso de ejercicio etc., unidos a un importante componente genético, se produce un desequilibrio biomecánico entre la masa muscular y el desarrollo esquelético. Esto permite que una articulación principal como la cadera, que depende de la potencia muscular para su estabilidad, se separe y desencadene una serie de acontecimientos que finalizan en displasia de cadera y afección degenerativa de la articulación. Se mide por grados dependiendo de su gravedad: A y B se consideran perros libres de displasia, C displasia leve, D displasia moderada y E displasia grave. Aunque se entienden ciertos aspectos de esta dolorosa enfermedad degenerativa, (o por lo menos se está de acuerdo en la teoría), todavía debe aprenderse mucho sobre ella para ayudar a los perros afectados y prevenir la incidencia creciente de la enfermedad. Cuando un perro tiene la displasia de cadera, las articulaciones de desarrollan anormalmente. La cabeza del fémur o hueso de del muslo, no encaja apropiadamente en el acetábulo o cavidad de la cadera. Éstas articulaciones "bola y cavidad" se tornan deformadas e inestables, causando inflamación y debilidad. Dependiendo de la severidad del problema, esto puede llevar a dolorosas y a veces artritis con cojera.
cadera no displásica        

 

Síntomas: pueden ser muy variables, oscilando entre la ausencia de síntomas aparentes a una cojera pronunciada e incapacidad. Pueden aparecer uno o más de los siguientes signos clínicos:

-         Cojera, que puede ser más aparente tras el ejercicio prolongado.

-         Marcha de pato o balanceo.

-         Rigidez matutina.

-         Dificultad al levantarse.

-         Negativa a moverse.

-         Cambio de temperamento.

-         Cojera de arrastre de la extremidad.

-         Dolor a la manipulación en abducción del fémur.

   
   

Diagnóstico: Muchas personas creen que el simple hecho de ver a un perro que cojea o que camina mal es debido a que tiene displasia de cadera. Sin embargo, esto no es para nada cierto. Muchos perros pueden cojear o caminar terriblemente y no tener displasia, y otros pueden caminar perfectamente y presentar una displasia avanzada. El diagnóstico final e irrefutable se obtendrá por radiografía de la zona, pudiendo observar desde subluxación de la cabeza del fémur hasta enfermedad degenerativa grave. Se evalúan varios signos radiográficos para poder establecer el tipo y grado de displasia de cadera.

Tratamiento: varía en función del grado de displasia y de la edad del animal. El tratamiento puede ser médico, quirúrgico o una combinación de ambos. Aunque no exista “cura” para la displasia de cadera, un manejo y tratamiento adecuados pueden ayudar a que el paciente mejore su calidad de vida.

cadera con displasia grave            

Prevención: la mejor prevención es la cría selectiva - no usar reproductores con displasia - si se emplean con fines reproductivos parientes de animales afectados de displasia coxofemoral, se están empleando deliberadamente portadores de genes defectuosos. Pero no nos olvidemos del factor medioambiental: controlar y vigilar la crianza de los cachorros, no someter al cachorro a un ejercicio intenso y adecuar la alimentación para proporcionar un crecimiento equilibrado y evitar el exceso de peso. Cachorros bien alimentados, firmes, sin nada de grasa de más, nunca gordos.