Torsión de estómago

 

Es un proceso agudo donde existe una dilatación y torsión del estómago. La dilatación se debe a una gran cantidad de gas en el estómago lleno de comida y líquidos que produce una rotación por lo que este contenido de gas no se puede expulsar.

El estómago dilatado y rotado es el responsable de toda una serie de sucesos que hacen peligrar gravemente la vida del animal.

Los más predispuestos son en general razas grandes, animales de pecho profundo que suelen tener el estómago más caído y con mayor laxitud de los ligamentos que lo sostienen a la cavidad abdominal. No esta del todo claro si la dilatación ocurre antes de la torsión o al contrario. En cualquiera de los dos casos, el perro no puede descargar el contenido del estómago debido a que éste se encuentra retorcido a ambos extremos. De esta forma, la presión en este órgano aumenta, provocando cambios que ponen en riesgo la vida del animal y que afectan asimismo a otros órganos. Si esta situación no se corrige con rapidez el perro entrará en un estado de shock y morirá.

POSIBLES CAUSAS DE LA TORSIÓN

Predisposición genética.
Predisposición anatómica.
Alimentos secos.
Ingestión excesiva de alimentos.
Ingestión excesiva de agua.
Ejercicio antes o después de comer.
Niveles elevados de hormonas en el estómago.

Es difícil determinar si la genética desempeña o no un papel en el desarrollo de esta enfermedad. Cierto es que se ha observado una mayor incidencia de la DGV en algunas líneas que en otras, dentro de una misma raza, pero no es menos cierto que estos perros suelen pertenecer a un mismo propietario o viven en condiciones similares, con lo que es difícil separar los aspectos genéticos de los medioambientales.

Igualmente difícil de determinar es la importancia de la ingestión excesiva de alimentos o agua. Es fácil imaginar que si el perro come excesivamente, creará esfuerzos sobre cualquier ligamento debilitado; no obstante, ningún intento de provocar la DGV en perros normales por la ingestión excesiva de alimentos o agua ha dado hasta ahora resultado. Claro está que los perros normales no presentan ligamentos debilitados.

Al no encontrar ninguna conexión dietética relacionada con los hábitos alimenticios, los investigadores han centrado su atención en la posibilidad de problemas internos en estos perros, por ejemplo, contracciones débiles de los músculos del estómago o hiperactividad hormonal.

Como elemento preventivo debemos tener en cuenta:

 

-         evitar grandes volúmenes de comida.

-         Alimentar dos veces por día, si no come una de las raciones no duplicar la

       siguiente.   

-         No alimentar a un perro agitado por cualquier motivo.

-         Evitar que tomen agua en exceso después de comer o después de un

       gran ejercicio.

-         Ayuno previo a animales que serán sometidos a estrés como viajes,

       paseos largos, etc.

-         No alimentar al animal a última hora de la noche.

-     Colocar los comederos del animal en alto (a la altura del pecho aproxima

       damente).

 

¿Cómo sucede?

 

Veamos a modo de ejemplo: Tenemos un animal que viene de un paseo después de jugar mucho, excitado; come compulsivamente y luego toma agua en cantidad, el estómago se dilata en exceso y pierde capacidad de generar las contracciones normales que hacen al mezclado del alimento y vaciado hacia el intestino delgado; el proceso puede detenerse aquí si el animal eructa y moviliza el estómago; o bien este sigue paralizado: En este momento se puede proceder al vaciado del estómago con una sonda gástrica. Si el proceso continúa el bazo se congestiona, hace peso como un péndulo y el estómago gira en sí mismo. Es aquí donde se generan las principales complicaciones a causa de la congestión generalizada; si no se realiza la cirugía correspondiente a tiempo junto con una serie de procedimientos médicos, lleva al animal a la muerte.

Este proceso puede suceder en un lapso de 2 a 4 horas.

 

 

Lo más importante es saber cuales son los primeros síntomas para acudir rápidamente al veterinario:

-         El animal nervioso trata de vomitar infructuosamente y sin poder eructar.

-         Está hinchado y si golpeamos su abdomen con la palma de la mano escuchamos un sonido hueco

       como un tambor.

 

Bajo estas circunstancias, acudir urgentemente al veterinario.